Soy una revenda boluda. Ya lo sabía. Pero lo confirmo.

"Huele a tí. La chica de delante mío, en el avión. El mismo olor, el mismo perfume, quizá sencillamente el mismo champú. 12 horas de vuelo contigo en la nariz, pululando entre mi olfato y mi pensamiento. Quizá resultará una suerte que ayer no se diera atisbo alguno de intimidad entre nuestras mentes, y cuerpos, porque absurdamente intuyo, en el hastío desesperante del vuelo, que podría haberme, entre comillas, enamorado de ti -quizá también sin comillas-, y yo ya no hago esas cosas. Así, cuando salgas de mi nariz saldrás también de mi mente. Hasta otro olfato, suerte y disfruta del juego".


Comentarios

Entradas populares de este blog

Consejos para hacerte una unipersonal

Hay olor a... cardigans para hombres...

Lambriz: no siempre es una mala palabra