Ni yo me lo creo....

Dirán que estoy loca.
Dirán que estoy exagerando y que no es tan así.
Dirán lo que se les cante, pero yo les diré que canto más alto y más agudo.
Se les partirá el tímpano, y acordaremos en que tengo razón.
Nunca la tengo, pero siempre quiero tenerla. Pero esperen! No me distraigan! Mi punto era otro!
Estoy un poco pillada, pero tengo motivos, y son estos dos tremendos bracitos.


Aparecieron en mi cuerpo de la noche a la mañana.Paso a explicar.
Tengo 31 añitos, que los llevo con la mayor dignidad posible. Pero como todas sabemos, el proceso comenzó. Ya está pasando y lo sabemos. Regia, si, a vos también te está pasando. Todo comienza a querer caer (lindo eufemismo para no decir "todo cae"). Es tan cierto como terrible. Esta es una lucha intensa entre el derrumbe de la democracia de las curvas y la dictadura de la fuerza de gravedad, que aparece para combatir, dejar marcas y quedarse. En esta situación traumática, aparece de la nada esta noticia reveladora. Tengo tremendos bracitos.


Cómo se dio el milagro? ustedes se preguntarán (o no).
En pleno desconocimiento de mis dotes, estoy en clases de Jazz, y al girar me miro en el gran espejo y veo
unos flacos-tensos-modelados bracitos, y para mi sorpresa, me pertenecían! Eran míos! Nunca las buenas imágenes son nuestras! Corresponden casi siempre a otra compañera, a otras chicas esbeltas de la playa.
Esto no me pasa a mi. Hasta ahora. Confirmado: Dios existe, escucha y entrega buenas extremidades.

En cuanto los divisé, no pude dejar de mirarlos. 
Me los tocaba casi pellizcándolos, por la violencia de ser conciente de lo lindos que estaban.
Nos miramos (ellos y yo), y nos gustamos. Estaban soñados, como la estrella en la copa del árbol de Navidad. No voy a decir que titilaban porque no quiero que me digan que exagero.
Esto es real, verídico, auténtico. La vida misma.


Qué pasó luego de la revelación? 
Seguí probando piruetas y giros en el espejo, pero mis ojos seguían clavados en ellos.
Qué bracitos pensaba yo! qué delicia! quién pudiera! y son míos! Miré para ver si el resto me miraba y nada, aún no se habían dado cuenta. No hay más ciego que el que no quiere ver. Me los toqué bruscamente mientras hablábamos entre todas, como que los palmetié con ruido, con la intención de que enfocaran la mirada y arrimaran el comentario alusivo. Ellos llamaban la atención y yo lo sabía. No pasaban desapercibidos. 

Nadie dijo nada.... Fue raro, quedé extrañada.....Dirán que no los vieron? Dirán que es envidia?
Yo creo que si. Me los traje para casa, me bañé, les pasé crema y ellos estaban felices, radiantes.
El codo lucía humectado. Estábamos todos en armonía. Era una señal.

Se los mostré a un amigo y no le pareció gran cosa. Minutos más tarde confirmaría que me los envidiaban, 
por eso se hacen los que no los ven . Miran como si fueran unos bracitos cualunques, de los que no dejan huella. Me quieren hacen creer que ni me los vieron.... mirá sino los vas a ver!!!
Se te vienen arriba como una peli 3D. Me están cachando?

Dirán que estoy pillada, puede ser.
Dirán que es egocentrismo, puede ser.
Dirán que es escasez de modestia. Ah. Yo creo que no.

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