Poliester es el próximo nombre de perro que tengo preparado. Garufa iba a ser Poliester, pero tenía cara de Garufa.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Caete de traste: ser crocante por Chevanton...

Dije o no que había un antes y un después?
Involucré a varios pensadores, si o no?
Lo tomé con la seriedad que toda revolución científica merece.

(Para recordar el concepto hacé click acá ,  acá y también acá)

Hoy un deportista la utiliza en pleno conocimiento de causa,
del verdadero sentir Crocante...

 Y una chica agregó:


Me caigo y no me levanto.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Final de mi mundo...

Los mayas sabían lo que decían cuando auguraban lo peor para este Diciembre 2012.

A mi ya me tomó la naríz y ahora la garganta... la temperatura sube afuera pero también adentro de mi cuerpo... y no esa otra, mal pensados, o bien pensados, es la temperatura que te enferma, te hace sentir que cargás una mochila de 80 kilos en el desierto de Cerro Ñato.

Como me gusta más  la vida que el dulce de leche (que en realidad no me gusta), decidí tomar cartas y dinero sobre el asunto y fui con mi lánguida apariencia al localcito con la cruz azul en búsqueda de algún brevaje, elixir o droga dura que sea paleativa con mi malestar. Estaba dispuesta a todo, incluso a entrar en una nueva adicción que me matara antes que el mal padecido.

Recordé historias de amigas alérgicas que no pudiendo respirar se untaban la ñata con una crema con olor a eucaliptus... MENTHOLATUM!!!! Quizás no exista en el mercado? quizás la trajo Hernandarias y ya no quede más? o quizás ya tenga una fórmula contra H1N1? 
"Mentholatum" y "la llevo" fueron mis únicas palabras expedidas. 
No había capacidad en mis vías respiratorias para ponerme simpática.

No tenía opción, me daba cuenta que quedaban 4 bocanadas de aire para llegar de la farmacia a mi hogar, y no tenía más alternativas. Sin poder aguantarme (y claramente la ansiedad  estaba al servicio de mi autopreservación) saqué la latita de la bolsa en el ascensor, y como una drogadicta en plena abstinencia comencé a tratar de abrir aquel "ungüento"... Se me cayeron las llaves y supe que ese esfuerzo agotaría un intento....



* 3 BOCANADAS DE AIRE

La lata era muy chica y pese a que mis manos son pequeñas y tengo mayores aptitudes para manipular objetos que un percentil 90, la tarea se ponía difícil. La maldita lata tenía una cinta protectora que se encontraba toda aceitada. Mal día para géminis. El descontento episodio me consumía la inhalación.

* 2 BOCANADAS DE AIRE

Tirar del lado de la tapa, tirar de la base, no había caso...
Tapa rosca? no, no funcionaba... 
Y si es como la pomada de zapatos que le apretás un borde y salta la otra punta?
 Muerte a todos los diseñadores de latas de Mentholatum.... la falta de oxígeno se notaba en mis inconsistentes razonamientos... estos diseñadores probablemente crearon este contenedor cuando hicieron la primera Ford T y sobraron unas chapas...Luego de aquel novedoso invento nadie se dignó a ver cuántas vidas cesaron a consecuencia de su mal funcionamiento como medicina para urgencias respiratorias. 
Es lo mismo que poner el desfibrilador de un cardíaco en la mochila de Tusám metido de sabiola en la piscinita. A propósito, QEPD.

*  ULTIMA BOCANADA DE AIRE

"Lapuchaquelotiró. Voy a morir. No lo puedo creer. Todavía no conozco Cabo Polonio".

El clima estaba hostil para mi, arrancando porque ya me encontraba mitad azul porque el aire no llegaba a la sangre y mitad roja porque la ira contrarrestaba. El violeta que se formaba en la mitad era divino... un finísimo degradée... con el body painting y mis manos agarrotadas por la fuerza bestial  (las uñas ya estaban limadas, las había perdido en los primeros 3 intentos)  llorisqueaba en voz alta... me permití ciertas libertades ya que estaba por cesar con el sufrimiento, pero también con mi vida. 

Rasguñé con fuerza y me vencí. 
"Ánimo", " Vos podés", "Hacelo por el amor hacia Tato López".
Santas palabras mágicas. Nada de abra-cadabra. Ya saben qué tienen que decir.


Y ahí estuvo la clave.... y la tapa por el aire!!!
 No había más tiempo para festejar... sólo rezar por mi vida y que aquel antídoto funcionara. 
Porque hasta ahí nadie me había confirmado nada.
Mi vida pendía de una pomada así que hundí mis deditos firmemente en la crema olorienta (para el resto, yo hacía semana y media que no tenía sensibilidad olfativa)  y me embadurné toda la ñata, cachetes
y lo que resbalaba caía en el pecho. Yo había visto aquel "reclame" (no se hagan los cool que toda la vida le dijimos así) que al niño que tosía con una flema asquerosa se lo encajaban  ahí haciendo movimientos circulares.

Abrí la ventana y le regalé ese momento a los muchachos de la estación de servicio, que chiflaban y alentaban el numerito. No mentira, pero cómo hubiera estado, eh??? Salvar mi vida me bastaba.

A partir de allí  la ansiada medicina apenas se encuentra cerrada y metida en una bolsita zipplock, y me acompaña a donde vaya. Partido de bohemios en cancha de goes, él va. Ensayos de baile, él va. Es como un nuevo novio y se ha de llamar Tato.

Larga vida al Tato. 
Lo que no te mata, te fortalece.